Hoy llegamos a Bangkok. La ciudad nos recibió con una sonrisa. Desde el aeropuerto nos trasladamos en metro hasta el centro de la capital de Tailandia. Los rostros apacibles de las mujeres mayores llamaron mi atención en el vagón del metro, era como si irradiaran paz. Luego se subieron los jóvenes, también de ritmos pausados y amables, pero con cortes de pelo moderno, Iphones y lentes Ray-Ban.
Hoy llegamos a Bangkok. La ciudad nos recibió con una sonrisa. Desde el aeropuerto nos trasladamos en metro hasta el centro de la capital de Tailandia. Los rostros apacibles de las mujeres mayores llamaron mi atención en el vagón del metro, era como si irradiaran paz. Luego se subieron los jóvenes, también de ritmos pausados y amables, pero con cortes de pelo moderno, Iphones y lentes Ray-Ban.
BangkokCada vez que nos acercábamos a un tailandés y le preguntábamos algo la primera respuesta que recibíamos era una sonrisa y luego una indicación en forma muy amable. Así llegamos hasta un taxista que nos ofreció el traslado hasta el hotel primero en 150 y luego 120 baht. No logramos que hiciera funcionar el taxímetro, como recomienda Lonely Planet. Pero a cambio de eso tuvimos una grata conversación sobre las últimas protestas en Bangkok y lo inofensivas que eran para los turistas.
Nuestro hotel -el Rambuttri Village Plaza- quedaba al costado de una calle estrecha y principalmente peatonal, donde se instalaba gran cantidad de puestos de artesanía, artículos electrónicos y comida tailandesa, más los insistentes conductores de tuk tuk.
Nuestro hotel -el Rambuttri Village Plaza- quedaba al costado de una calle estrecha y principalmente peatonal, donde se instalaba gran cantidad de puestos de artesanía, artículos electrónicos y comida tailandesa, más los insistentes conductores de tuk tuk.
Calle Rambutri
Calle Rambutri (Álbum de Calle Rambutri en Miradas Compartidas)
BangkokLuego de una ducha reparadora salimos a caminar por Rambuttri. Apenas anduvimos los primeros pasos, nos detuvimos en un restaurante callejero a degustar uno de los platos más típicos de Tailandia: el Phàt Thai. Los ingredientes de este delicioso plato tradicional eran fideos de arroz frito con huevo, aliñado con soya, cacahuates y ají, más un acompañamiento que podía ser verduras, ave o cerdo. El sabor era único. Los fideos tenían una consistencia más dura y el gusto que dejaba era suave y agridulce. Una delicia acompañada por una helada Singha, una de las cuantas cervezas tailandesas.
Continuamos. Preguntando llegamos hasta el río Chao Phraya y nos subimos a un ferry que nos llevaría hasta el Barrio Chino o Chinatown. En el camino nos sorprendió una hermosa puesta de sol con el templo Wat Arun de fondo. Dentro de la embarcación los rostros de los tailandeses no dejaban de llamarme la atención. La mayoría de los pasajeros eran trabajadores, oficinistas, estudiantes, monjes y militares.
Cuando llegamos al Barrio Chino las tiendas estaban bajando las cortinas, pero esto no fue un impedimento para disfrutar del lugar. Caminamos por calles adornadas con guirnaldas y globos de papel rojo, puestos de comida en cada esquina y motos circulando en todas las direcciones.
Antes de que oscureciera nos subimos a un tuk tuk que nos condujo raudo entre las calles hasta nuestro hotel. La alta velocidad y el zig zag entre toda clase de vehículos le pusieron una cuota de adrenalina a nuestro regreso. Mientras el viento golpeaba nuestros rostros sonreíamos dichosos: ¡Estábamos en Bangkok!